Sara Barragán Montes


Internetízate!

         

          Desde tiempos prehistóricos, las personas nos hemos tenido que hacer a la idea de que todo es fugaz. La inmortalidad, a efectos físicos y perceptibles, es una utopía. Y, por supuesto, los periodistas son expertos en teorizar sobre el futuro de su profesión, en ocasiones con visiones excesivamente pesimistas. Así ocurrió con la radio, amenazada por la aparición de la televisión; y ésta, a su vez, por el fenómeno de Internet.

 

 

            En su blog La buena prensa, Miguel Ángel Jimeno y Txema Díaz Dorronsoro, profesores de Edición en la Universidad de Navarra, dedican una entrada a Puntoyseguido, un suplemento elaborado por un grupo de alumnos de periodismo de esta universidad dedicado a la reflexión sobre el porvenir de la profesión.

 

En mi opinión, no se trata de la desaparición del periodismo, sino de una necesaria especificación de la función de cada formato. En el caso de la edición digital versus la impresa, Internet debe estar al servicio de la inmediatez, mientras que los diarios se dedicarán a la reflexión. Este es el camino que ya ha emprendido The Wall Street Journal, diferenciando ambas ediciones y haciendo necesaria la supervivencia de ambs.

 

            Me gustaría destacar la intervención del periodista Joaquín Estefanía en la ceremonia que se celebró el pasado mes de febrero de 2009 con motivo de la clausura del máster en periodismo organizado por la UAM y El País. En pocas palabras, define la profesión de periodista, apartándola de otras acepciones que le otorgan el carácter temporal que predice una desaparición inmediata:

 

“Los periodistas pertenecen al mundo de la información, no de la imprenta”.

 

            Así de sencillo. Es tan periodista aquél que escribe en papel, como el que plasma sus ideas sobre un teclado. La intervención ciudadana a través de las nuevas tecnologías no hará más que facilitar y mejorar su trabajo, ofreciendo nuevas fuentes de información. Pero, en última instancia, el profesional, el que goce de cierta autoridad y reconocimiento, será únicamente el periodista.

 

            Para finalizar, tomo prestadas diez hipótesis de Guillermo Culell sobre el periodismo en la red que leí en el blog de Ignacio Escolar, Escolar.net:

 

1. La jerarquía es construida por un algoritmo.
2. No existe una jerarquía sino múltiples.
3. El periodista es un DJ.
4. El periodista es un atleta de elite.
5. El periodista es 50% ingeniero y 50% artista.
6. La redacción no tiene lugar.
7. La corporación es la marca. La organización es amorfa.
8. La organización comercial es una cuenta bancaria.
9. La red es el único territorio donde suceden los hechos.
10. Volumen + Velocidad = Calidad

***

Sara Barragán Montes

 

Fuentes:

El País

La buena prensa

OPA

The Wall Street Journal

Escolar.net

 



El circo mediático llega a Sevilla
Febrero 24, 2009, 10:10 pm
Archivado en: General, Nacional, Periodismo, Sociedad | Etiquetas: , , , , ,

Señores y señoras, niños y niñas, no se levanten de sus sillas, no aparten la vista de la pantalla, porque en unos minutos… ¡¡una historia más sobre violaciones y asesinatos, desapariciones y maltratos!! ¡Apto para toda la familia!

***

¿Son los ciudadanos los que elaboran la agenda mediática o, por el contrario, los medios de comunicación controlan nuestros temas de conversación diarios? Es éste un círculo vicioso en el que la audiencia es la meta a alcanzar. Basta con que se caiga un avión o desaparezca una niña, para no oír hablar de la crisis económica. O, por el contrario, si el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder popular, Mariano Rajoy, deciden retomar sus debates televisivos, los violadores y asesinos en España dejarán su cometido para sentarse frente a la pantalla, los pilotos se conformarán con sus sueldos actuales, y los jueves españoles retomarán aquellos casos que interrumpieron por una huelga ilegal. 

Este mes la lotería mediática ha caído en Sevilla. Todos hemos podido seguir “paso a paso” a través de la televisión y la prensa (digital o impresa), el caso de Marta del Castillo, su desaparición y la posterior autoconfesión de Miguel Cardaño, ex-novio de la víctima. Es sin duda una historia fatídica, espantosa; las lágrimas de esta familia han provocado un sentimiento de rabia e impotencia en todos los españoles. Y los medios de comunicación, como buitres carroñeros, han iniciado una carreara por apoderarse de esta empatía. Sirviéndose de los detalles más morbosos, imágenes y conversaciones íntimas de la víctima y sus allegados, estos periodistas han convertido a Marta del Castillo en un auténtico fenómeno mediático. Deshumanizándola, han conseguido que los espectadores hablen de este caso como si de ficción se tratase, opinando no sólo sobre lo ocurrido, sino también sobre la vida más íntima de la víctima. Así, podemos leer comentarios de apoyo a la familia, pero también otros ofensivos y humillantes en Denuncia-social o El confidencial, por citar dos ejemplos. Este último periódico digital deja claro que su “equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos”, pero un vistazo rápido de esos comentarios da cuenta de la subjetividad en cuanto al término apropiación se refiere.

El comportamiento irresponsable de los periodistas ha obligado a la fiscal de Sevilla, María José Segarra, a tomar represalias contra lo que supone una violación del derecho a la intimidad y privacidad. Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de Prensa de Madrid (APM) ha dejado claro su intención de colaborar en esta investigación y castigar la falta de profesionalidad: “cada uno debe asumir su responsabilidad y si ha habido medios que se han sobrepasado, la Fiscalía debe actuar en consecuencia”. “La utilización de menores para exaltar el morbo no responde a ningún interés público”, dictó la Federación de Sindicatos de Periodistas en un informe de la semana pasada.

El origen o fuente de esta transgresión de la privacidad de Marta tiene nombre propio: Tuenti. El Tuenti es una red social que se ha puesto de moda últimamente entre los jóvenes. A través de ésta, los usuarios pueden compartir fotografías y comentarlas. El propietario de la cuenta puede elegir si limitar el acceso a su página o permitir su completa visibilidad al público internauta. Antonio del Castillo y Eva Casanueva, padres de la menor fallecida, han tenido que enfrentarse aquí a fotografías y conversaciones de Marta y su presunto asesino, Miguel. El tueni de Marta ha sido la principal fuente de alimentación para el periodismo basura, como demuestra este audio que lo analiza en detalle de una manera desmesurada e inadecuada; o el siguente vídeo del programa de Telecinco, Rojo y Negro: 

 

Desgraciadamente, el de Marta del Castillo no es un caso aislado. Nombre como el de Madeleine o Yéremi Vargas protagonizaron búsquedas sin éxito que fueron seguidas incesantemente por los medios españoles. No obstante, entre todos ellos, destaca un horrible suceso por la magnitud de su difusión, pero sobre todo por la forma grotesca, irrespetuosa y desmesurada en que los medios de comunicación lo sacaron a la luz: el caso de las niñas de Alcàsser. No hace falta recordar los acontecimientos en lo que sería la última noche para estas tres jóvenes, pero sí hacer hincapié en el vergonzoso programa que dirigió Nieves Herrera. Estando las familias y amigos de las víctimas presentes, se regocijó en los detalles más macabros con el fin exclusivo de saciar el morbo del espectador. La propia periodista se arrepentiría más tarde de haber presentado este programa, que marcaría toda su carrera:

“Creo que las personas que tomaron la decisión de enviarme a hacer el programa allí, después me dejaron sola ante las críticas y nadie fue capaz de decir la verdad [...]. A los diez minutos de empezar, pedí al control central de Madrid que recogiera la señal y que emitieran un programa de esos enlatados que hay en todas las televisiones. Yo no quería seguir pero alguien, y todavía no sé quién fue, tomó la decisión de que yo siguiera en antena” (El Mundo, 16 de noviembre de 2001). 

En esta misma línea estuvo el reportaje que la cadena Antena3 realizó reconstruyendo los hechos de aquella noche. Sirviéndose de actrices con grandes parecidos a las víctimas y actores que recordaban a los dos asesinos, compusieron explícitamente todas las escenas, incluidas aquellas en las que ni siquiera la propia policía podría asegurar los movimientos y conversaciones de los implicados. Antena3 convirtió el asesinato de tres jóvenes valencianas en una especie de producción televisiva que rozaba la ficción, olvidándose de que detrás de esa historia, había tres vidas humanas perdidas y centenas destrozadas.

 

El morbo vende. Ese es el principal problema. Pero la pornografía infantil también lo hace; es evidente que si no hubiera degenerados en la red en busca de estas imágenes, no tendría razón de ser, ni constituiría, por lo tanto, un delito. ¿Por qué permitir entonces que estos programas “de sucesos” transgredan la integridad de las personas a favor de las demandas de un grupo? La justicia debería tomar cartas en este asunto. Pero los primeros que han de plantearse su labor y contribución a la sociedad son los propios periodistas. El periodismo es una profesión que tiene un gran componente social (y más aún si se trabaja para una cadena pública). Partiendo de la base de que no se puede contar todo, los contenidos de los medios deberían ser una pequeña muestra lo más fiel y adecuada posible a la realidad. Una muestra que no deje grandes lagunas en el tintero (no se trata de obviar la violencia de género), pero que respete en todo momento la integridad de los seres humanos y les ofrezca una imagen adecuada y coherente a partir de la cual puedan configurar su propio juicio. En palabras de Rosa Montero, los medios están construyendo la realidad o más aún, suplantando nuestra vida.

Sara Barragán Montes

 

Enlaces relacionados:

· El País

· El Mundo

· El Confidencial

· Denuncia-social

· Que.es

· Abc.es

· Telecinco



Llamamiento a la calidad
Febrero 16, 2009, 8:12 pm
Archivado en: Periodismo | Etiquetas: , , , , , , ,

El fin del mundo ha sido objeto de no pocas películas, libros, artículos y demás cavilaciones, alimentadas en estos últimos años por la creciente preocupación ecológica. El panorama periodístico no iba a ser menos y muchos profesionales cual profetas se han atrevido a pronosticar el futuro de esta profesión (sin caer en la cuenta de que Roger Fidler, solo hay uno). El siguiente vídeo es uno de esos intentos que, acompañado de una música relajante a la par que tenebrosa y una voz grave y distante, crea un ambiente enigmático que da rienda suelta a la imaginación humana:

Una jarra fría de realidad

El hecho de que el futuro del periodismo sea cuanto menos, negro, ya adelanta una pista fundamental: el periodismo tendrá un futuro. Esta, aún siendo una reflexión de lo más simple, desvela la necesidad categórica del ser humano de comunicarse e informarse, lo que da sentido a esta profesión. No obstante, en el horizonte utópico que dibuja este breve vídeo, la intervención humana se ha visto mermada hasta límites insospechados: la imaginación ha sido sustituida por un veloz y eficaz procesador; la pluma, por un teclado cuyo sonido recuerda al de la ancestral máquina de escribir; y las ideas, las reflexiones, esas extrañas combinaciones de letras que dan forma a nuestros pensamientos, transformadas en interminables algoritmos con base en unos y ceros.

Del mismo modo en que la mecanización y la fabricación en masa pusieron y continúan poniendo a miles de trabajadores de patitas en la calle, el periodista es aquí sustituido por un simple ordenador capaz de recopilar y publicar información. Pero hablamos de periodismo: una actividad intelectual que requiere una investigación, interpretación y reflexión, pero que sobre todo se dirige al ciudadano.  Y, ¿quién mejor que otro ciudadano, alguien de su misma especie, para comprender las necesidades informativas y paliarlas de la manera más eficaz posible?

La clave está en la objetividad

Ante la saturación de información, la clave está en la calidad. Con la expansión de Internet y las nuevas tecnologías, la información aumenta, así como su disponibilidad. Ahora cualquier persona, del mismo modo en que lo hago yo, es capaz de difundir sus opiniones, ya sea mediante blogs o participando en foros. Si bien es cierto que la consecuente contaminación informativa es evidente, la participación activa del lector también ayuda a dar a conocer otros puntos de vista.

Pero para justificar la continuidad de la figura del periodista, basta con aplicar algunas leyes de mercado considerando el periodismo como un producto más en una sociedad consumista: ante una oferta excesiva y variada, el consumidor demandará el producto de mayor calidad. En el hipotético caso de una avalancha informativa electrónica que haga peligrar el futuro de la prensa tradicional, ésta deberá esforzarse por aumentar la calidad de su producto. Teniendo en cuenta la presencia e importancia de Internet, el periódico ha de reorientarse a través de la innovación, diferenciación, una mayor especialización y, sobre todo, manteniendo el objetivo original de la prensa: informar correctamente al ciudadano para que éste, a partir de aquí, pueda configurarse su propio criterio y actuar libremente. Sólo entonces el hombre podrá vencer a la máquina.

Sara Barragán Montes